El árbol del camino no es la meta,
es descanso, solaz y sombra amiga.
Camina audaz, sin miedo a la fatiga,
romero, peregrino, al fin poeta.
Quien se para renuncia al gozo cierto
de vivir la sorpresa y la aventura.
Da razón a la vida, dale altura,
abierto al cielo, el corazón abierto.
Vivir es ir, quedarse es retornar,
la vida invita, el horizonte clama,
hay dentro, en cada uno, algo llama
del simple estar al gozo de llegar.
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